Cómo mejorar nuestra memoria: técnicas científicas para entrenar el cerebro cada día
La memoria es una de las funciones más importantes del cerebro humano. Gracias a ella aprendemos, tomamos decisiones y construimos nuestra identidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, el estrés, la mala alimentación o la falta de sueño pueden afectar a nuestra capacidad para recordar.
La buena noticia es que la memoria se puede entrenar. Diversos estudios en neurociencia confirman que el cerebro mantiene su plasticidad durante toda la vida, lo que significa que puede fortalecerse mediante hábitos adecuados y ejercicios específicos.
En este artículo te explicamos cómo mejorar la memoria de forma natural, qué factores la perjudican y qué prácticas diarias ayudan a mantener la mente ágil.
¿Qué es la memoria y cómo funciona?
La memoria es la capacidad del cerebro para codificar, almacenar y recuperar información. Intervienen distintas áreas cerebrales, como el hipocampo y la corteza prefrontal, que trabajan juntas para consolidar los recuerdos.
Existen varios tipos de memoria:
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Memoria a corto plazo, que retiene información durante segundos o minutos.
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Memoria a largo plazo, donde se almacenan recuerdos y conocimientos.
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Memoria procedimental, relacionada con habilidades como montar en bicicleta.
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Memoria episódica, ligada a experiencias personales.
Cada una puede potenciarse con técnicas específicas.
Principales causas del deterioro de la memoria
Antes de hablar de soluciones, conviene conocer los factores que afectan negativamente al rendimiento cognitivo:
Falta de sueño
Dormir mal impide que el cerebro consolide los recuerdos. Durante el sueño profundo se reorganiza la información aprendida durante el día.
Estrés crónico
El cortisol, la hormona del estrés, puede dañar estructuras cerebrales implicadas en la memoria si se mantiene elevado durante mucho tiempo.
Mala alimentación
Una dieta rica en azúcares, ultraprocesados y grasas saturadas se asocia a peor función cognitiva.
Sedentarismo
La falta de ejercicio reduce el flujo sanguíneo al cerebro y disminuye la producción de sustancias que favorecen la neuroplasticidad.
Hábitos diarios para mejorar la memoria
Adoptar rutinas saludables es uno de los métodos más eficaces para fortalecer la mente.
Dormir entre 7 y 9 horas
Un descanso adecuado mejora la concentración, la velocidad mental y la capacidad para recordar información nueva.
Mantener una alimentación equilibrada
Algunos alimentos favorecen especialmente la salud cerebral:
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Pescado azul rico en omega-3
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Frutos secos
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Arándanos y frutas rojas
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Verduras de hoja verde
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Aceite de oliva virgen extra
Practicar ejercicio físico
Caminar, nadar o montar en bicicleta estimula la irrigación cerebral y favorece la creación de nuevas conexiones neuronales.
Ejercicios mentales para entrenar la memoria
Además de cuidar el cuerpo, conviene desafiar al cerebro con actividades intelectuales.
Juegos de lógica y concentración
Sudokus, crucigramas, ajedrez o aplicaciones de entrenamiento cognitivo ayudan a mantener activa la mente.
Aprender cosas nuevas
Estudiar un idioma, tocar un instrumento o iniciarse en una habilidad diferente obliga al cerebro a crear nuevas rutas neuronales.
Técnicas de memorización
Métodos clásicos como:
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La asociación de ideas
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La visualización
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Los mapas mentales
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El palacio de la memoria
siguen siendo muy eficaces para recordar listas o conceptos complejos.
La importancia de la socialización
Relacionarse con otras personas estimula múltiples procesos cognitivos: atención, lenguaje, empatía y memoria.
Mantener conversaciones, participar en actividades grupales o compartir aficiones reduce el riesgo de deterioro cognitivo y mejora el bienestar emocional.
Tecnología y memoria: ¿ayuda o perjudica?
El uso constante del móvil y la multitarea digital pueden reducir la capacidad de concentración. Sin embargo, la tecnología también ofrece herramientas útiles:
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Apps para entrenar la memoria
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Recordatorios inteligentes
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Plataformas educativas
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Juegos cognitivos
La clave está en usarla de forma consciente, evitando la dependencia excesiva.
Suplementos y memoria: ¿son necesarios?
Algunos suplementos como la vitamina B12, el magnesio o el ginkgo biloba se asocian con la función cognitiva, pero no sustituyen a una vida saludable.
Antes de tomar cualquier complemento conviene consultar con un profesional sanitario, especialmente si existen enfermedades previas.